
-Sheinbaum confirmó que feminizar la Conagua es parte central de la nueva ley de aguas en México: el consumo humano tendrá prioridad sobre la industria y el organismo operará bajo una lógica que nunca había tenido–
Lo dijo sin rodeos y lo dijo en serio. Durante la presentación de la nueva ley de aguas, la presidenta Claudia Sheinbaum soltó una frase que en minutos comenzó a circular en redes y medios de todo el país: “Hay que feminizar la Conagua.” No como metáfora, no como aspiración a largo plazo. Como parte concreta de una reforma que el gobierno federal presentó este viernes y que plantea transformar desde adentro el organismo que administra el agua de millones de mexicanos. Para Sheinbaum, feminizar la Conagua significa cambiar la cultura institucional del organismo, no solo su plantilla.
¿Qué quiere decir Sheinbaum con feminizar la Conagua?
La presidenta fue precisa en lo que no quiere que se malinterprete: la propuesta no es una cuota de representación femenina en cargos directivos. Feminizar la Conagua implica incorporar al organismo la visión de cuidado, la administración comunitaria y el enfoque de derecho humano que históricamente han encabezado las mujeres en zonas rurales y urbanas de México, muchas de ellas sin ningún reconocimiento institucional por ese trabajo. Es, en términos simples, hacer que la Conagua tome decisiones con la misma lógica con la que una comunidad cuida su fuente de agua: priorizando a las personas, no a los grandes usuarios.
Esa propuesta se enmarca en una reforma más amplia. La nueva iniciativa de Ley de Aguas Nacionales establece por primera vez en la norma una jerarquía clara: el consumo humano tiene prioridad sobre los usos industriales y comerciales. Una corrección que el gobierno federal presenta como respuesta directa a décadas de concesiones que favorecieron a grandes usuarios agrícolas, industriales y mineros por encima de las necesidades básicas de la población. Según el Ejecutivo, esa lógica invertida es una de las raíces del problema hídrico que hoy enfrenta el país.
Qué más incluye la reforma
Más allá del debate sobre la feminización, la iniciativa contempla cambios concretos que impactarán la operación diaria del organismo. Hay un rediseño en el modelo de transparencia para el otorgamiento de concesiones, históricamente una de las áreas más opacas de la Conagua. Se incorporan mecanismos de participación comunitaria en la gestión local del agua. Se refuerza la infraestructura hídrica en regiones con estrés severo. Y se actualizan los criterios técnicos para la asignación del recurso entre distintos sectores.
El gobierno reconoció que los lineamientos específicos sobre cómo se traducirá feminizar la Conagua en nombramientos concretos, presupuestos y programas operativos serán definidos en una etapa posterior. Las organizaciones sociales que trabajan el tema desde el territorio recibieron el anuncio con interés, aunque con la cautela de quienes esperan ver los cambios en hechos y no solo en declaraciones.
Por qué esto le importa a Sinaloa
En Sinaloa el tema del agua no es abstracto. Datos recientes de la organización Conselva revelan que el estado extrae más del doble del agua que ingresa a su sistema hídrico. Las presas han operado en niveles críticos en los últimos dos años y en zonas costeras la sobreextracción ya está permitiendo la entrada de agua salada a los acuíferos. Sinaloa concentra uno de los niveles más altos de consumo hídrico en México, con el 94 por ciento del volumen destinado a la agricultura. Una reforma que cambie las prioridades en la asignación del agua tiene consecuencias directas para el estado.
Lo que sigue
La iniciativa deberá transitar la discusión legislativa en el Congreso en los próximos meses. El gobierno federal promoverá activamente su aprobación. El debate entre sectores productivos, organizaciones sociales y partidos políticos ya comenzó y promete ser intenso. Lo que queda claro después de este viernes es que feminizar la Conagua dejó de ser una idea y se convirtió en una propuesta formal sobre la mesa legislativa de México.


