
-La brecha que conduce a la fosa clandestina en Concordia Sinaloa donde fueron hallados restos de nueve mineros desaparecidos en enero lleva al menos tres semanas sin custodia federal, sin comunicado oficial y sin certeza de si los trabajos periciales concluyeron-
Durante más de un mes, agentes de la Guardia Nacional mantuvieron custodia permanente sobre la brecha que conduce a la fosa clandestina en Concordia Sinaloa, en la comunidad de El Verde, municipio de Concordia, donde fueron hallados los restos de nueve de los diez mineros privados de la libertad el 23 de enero de 2026. El argumento era claro: no querían que se alterara la escena, por lo que el acceso estaba vedado tanto para colectivos de buscadoras como para medios de comunicación. Pero desde hace al menos tres semanas, según los propios habitantes del poblado, esa presencia federal desapareció sin aviso, sin comunicado y sin explicación oficial de ningún tipo.
Lo que ocurre en El Verde a partir de este abandono es una pregunta que nadie en las instituciones ha respondido públicamente. Al 25 de abril de 2026, no existe información oficial que indique si las labores periciales en la primera fosa concluyeron, si los trabajos se trasladaron a otra ubicación, o si simplemente la estrategia de seguridad cambió sin notificación a las comunidades ni a los familiares de las víctimas. La fosa clandestina en Concordia Sinaloa fue durante semanas el punto más vigilado de la región: agentes federales en la entrada, acceso restringido, hermetismo total. Hoy ese mismo punto está solo, mientras las preguntas sin respuesta se acumulan.
El contexto de por qué esa brecha importa tanto no puede perderse de vista. El 23 de enero de 2026, diez mineros fueron privados de la libertad en Concordia en un hecho que conmocionó al estado y activó un operativo de búsqueda que se extendió durante semanas. Las labores llevaron al descubrimiento de al menos cuatro fosas clandestinas en la zona de El Verde. En una de ellas se encontraron los restos de nueve de los diez trabajadores desaparecidos, además de al menos 14 restos en total localizados en el área. Fue el 3 de febrero cuando la Guardia Nacional comenzó formalmente los trabajos en las fosas, según confirmó en su momento un agente de la corporación en el lugar. Desde entonces, la zona estuvo protegida. Hasta que dejó de estarlo.
La retirada silenciosa de las fuerzas federales de la fosa clandestina en Concordia Sinaloa no es un detalle menor en términos de investigación criminal ni de justicia para las familias. Una escena del crimen de esta magnitud, con restos humanos múltiples y vínculos directos a un caso de privación de la libertad masiva, requiere protocolos claros de cierre pericial y comunicación oficial antes de retirar cualquier custodia. Que eso no haya ocurrido, o que si ocurrió no fue comunicado, reproduce el mismo patrón que colectivos como “Por las Voces Sin Justicia” han denunciado: la institucionalidad llega, actúa bajo los reflectores y luego se retira sin rendir cuentas sobre el estado de sus propias investigaciones.
La fosa clandestina en Concordia Sinaloa donde quedaron nueve de diez mineros está sola desde hace tres semanas. No hay guarda, no hay comunicado, no hay respuesta oficial. Los familiares del décimo minero que aún no ha sido identificado entre los restos siguen esperando. Y la brecha que durante semanas fue el punto más vigilado de Concordia hoy no tiene a nadie que explique qué pasó, qué falta y cuándo terminará lo que alguna vez se anunció como una investigación prioritaria.


