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Hombre de 45 años muere por descarga eléctrica en subestación de plaza comercial en Mazatlán

-Víctima identificada como Tomás “N” recibió potente descarga en instalación de Hacienda del Mar; autoridades advierten sobre riesgos de acceder a instalaciones eléctricas-

Un hombre de 45 años identificado como Tomás “N” falleció la tarde del lunes 15 de junio luego de sufrir una descarga eléctrica al interior de una subestación ubicada en el estacionamiento de una plaza comercial en la avenida Ejército Mexicano, fraccionamiento Hacienda del Mar, en Mazatlán, Sinaloa. De acuerdo con la información recabada en el lugar, la víctima presuntamente ingresó a las instalaciones con la intención de sustraer cableado eléctrico, pero durante las maniobras recibió una potente descarga que lo dejó gravemente lesionado. El incidente representa un recordatorio crítico de los peligros que representan las instalaciones eléctricas de alto voltaje y la importancia de no acceder a estas áreas sin entrenamiento especializado y autorización oficial.

Circunstancias del incidente y respuesta de emergencia. Tras el reporte a los números de emergencia, acudieron al sitio elementos de Bomberos Mazatlán, Bomberos Veteranos, personal de Protección Civil Municipal y agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, quienes inmediatamente acordonaron el área para evitar riesgos adicionales a la población. La coordinación interinstitucional fue crítica debido al peligro continuado que representaba la subestación energizada. Fue necesario que trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) realizaran el corte del suministro eléctrico y verificaran que no existiera peligro residual antes de permitir el ingreso de los equipos de rescate. Esta precaución, aunque extendió los tiempos de respuesta, fue esencial para evitar accidentes adicionales entre el personal de auxilio.

Limitaciones de rescate y confirmación de fallecimiento. Debido a que el área seguía energizada inicialmente, los rescatistas no pudieron ingresar de inmediato. Una vez que la CFE confirmó que la subestación ya no representaba riesgo, elementos de bomberos y Protección Civil ingresaron al lugar donde se encontraba el hombre. Tras revisar los signos vitales, confirmaron que la víctima ya no presentaba actividad biológica, iniciándose entonces los protocolos de registro de fallecimiento. El retraso en el acceso debido a las medidas de seguridad, aunque comprensible desde la perspectiva de protección de rescatistas, subraya la severidad de las descargas eléctricas de alto voltaje: el tiempo que transcurre entre el incidente y la aplicación de resucitación es crítico para supervivencia.

Procedimientos de investigación y traslado del cuerpo. Después de la confirmación del fallecimiento, se notificó a las autoridades competentes, llegando posteriormente elementos de la Policía de Investigación y personal de la Fiscalía General del Estado. Estos realizaron las diligencias correspondientes para integrar la carpeta de investigación, documentar las circunstancias del incidente y dar fe oficial del fallecimiento. Concluidos los trabajos periciales en la escena, se ordenó a una funeraria de guardia efectuar el levantamiento del cuerpo y su traslado al Servicio Médico Forense (Semefo), donde permanecerá hasta ser identificado oficialmente y reclamado por sus familiares. Este proceso forense es estándar en casos de muertes accidentales por circunstancias no naturales.

Contexto de intención delictiva y riesgo ocupacional. El hecho de que la víctima presuntamente intentaba sustraer cableado eléctrico añade una dimensión criminal al incidente, sugiriendo que el fallecimiento ocurrió durante la comisión de un delito. Sin embargo, esto no aminora el riesgo inherente: personas sin entrenamiento que acceden a instalaciones eléctricas enfrentan peligro de muerte independientemente de sus intenciones. El robo de cableado de cobre y aluminio es un problema recurrente en ciudades mexicanas, impulsado por precios fluctuantes de metales. Sin embargo, el caso de Tomás “N” demuestra que los riesgos de electrocución son potencialmente más severos que cualquier ganancia económica de robo de materiales.

Advertencias de seguridad y recomendaciones públicas. Las autoridades reiteraron el llamado urgente a la ciudadanía a evitar ingresar a instalaciones eléctricas debido al alto riesgo que representan y las consecuencias fatales que pueden derivarse de este tipo de incidentes. Esto incluye subestaciones, transformadores, cajas de distribución, y cualquier infraestructura vinculada a sistemas eléctricos de medio o alto voltaje. Las descargas eléctricas pueden causar fibrilación ventricular, quemaduras internas severas, y paro cardiorrespiratorio instantáneo. No existe “descarga pequeña” o “segura” en instalaciones de voltaje industrial: los voltajes presentes en subestaciones (típicamente entre 13,000 y 115,000 voltios) son fatales en contacto directo o proximal.

Perspectiva de seguridad laboral y prevención. El incidente del lunes 15 de junio en Mazatlán se suma a una serie de accidentes por electrocución en Sinaloa documentados en periodos recientes. Cada caso subraya la importancia de: (1) capacitación especializada para trabajadores que laboran con electricidad, (2) señalización clara de instalaciones peligrosas, (3) perímetros de seguridad adecuados, y (4) medidas de protección para evitar acceso no autorizado. Para ciudadanía general, la lección es simple: cualquier aproximación a instalaciones eléctricas debe ser evitada, independientemente de la ganancia económica o curiosidad que pudiera motivar tal acción.

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